SUPLEMENTOS

Durante la practica deportiva de alta intensidad y/o larga duración, el organismo se somete tanto a un stress muscular, como a un gasto energético. Como consecuencia, proporcionalmente a la intensidad, duración y forma física, se produce un determinado daño muscular debido a la repetición mecánica de la contracción muscular y vibraciones del tejido. Por otra parte, la demanda energética provoca el descenso de los depósitos de glucógeno, lo que obliga a utilizar otras fuentes energéticas, incrementando la degradación muscular. Este daño muscular tiene una base común: la inflamación mediada por unas moléculas denominadas citocinas proinflamatorias y el aumento de sustancias oxidantes que dañan la fibra muscular. Todo ello contribuye al descenso en el rendimiento deportivo.
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